Euskal Billera Elkartea

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Autor: Javier M. Sada

Después de haber tirado la casa por la ventana en la organización de los Carnavales Donostiarras correspondientes al año 1900, San Sebastián no volvió a conocer otros iguales hasta 1908.

Los años intermedios es verdad que se celebraron con profusión de actividades pero fue en los de dicho año, 1908, cuando encontramos de nuevo un extraordinario presupuesto y una programación acorde con los mismos.

En esta fecha es cuando aparece la Sociedad Euskal Billera participando en la Cabalgata de Recibimiento al dios Momo con una carroza montada por una enorme bicha, diablos y jinetes, representando a “La Cuaresma arrebatando el Carnaval”.

 

Y dentro de las fiestas carnavaleras, no hay noticia de sus pregoneros, los Caldereros, desde 1900 hasta 1909. Este último año, 1900, la entidad encargada de su organización fue Euskaldun-Fedea.

En 1909 Euskal Billera cogió las riendas de su organización y, aunque llovió sin cesar, la Comparsa salió de la Brecha y, dicen los periódicos de aquellos tiempos, “resultaron simpáticos los mozalbetes que cabalgaban sobre pencos y borriquillos, seguidos de un destartalado charret”. Pepe Artola seguía dirigiendo la tribu. Interpretaron su repertorio en la Plaza Constitución, Santa Catalina, Zurriola y Plaza Cervantes, siendo Juan Echenique el encargado de elegir la Indumentaria.

Es posible que en los años siguientes la Sociedad siguieron sacando a la calle dicha comitiva, pero no hay ninguna constancia de ello en la prensa local. El siguiente año que en los periódicos se cita a la Comparsa es el año 1924 y organizada por Gaztelupe.

Un año antes, en 1923, encontramos una reseña periodística que nos dice cómo el domingo 11 de febrero, a las 4,30 de la tarde, Euskal Billera organizó la típica Comparsa de Caldereros húngaros “compuesta de buen número de zíngaros con sus familias y ajuares, dispuestos en vistosos carros y acompañados de la Banda Unión Bella Iruchulo”.

Por la noche, Euskal Billera celebró el tradicional banquete presidido por el joven concejal del Antiguo, don Nicolás Goitia, que llevaba la representación del alcalde y que a la vez, era presidente de la Sociedad Leku Zarra quien, a los postres pronnció un discurso enalteciendo la labor de Euskal Billera. Cantó el joven tenor Dorronsoro, con voz frágil y agradable, y el señor Uhagón hizo entrega de cien pesetas para los gastos de la Sociedad, procediéndose seguidamente a la entrega de los premios del concurso de disfraces: 1º Felipe Casal, 15 pesetas y 2º Pedro Alberdi, 10 pesetas.

El año 1924 Euskal Billera se sumó a otras Sociedades que llevaban adelante el programa de Carnaval y acudió, con todas ellas, a la Plaza de la Constitución, donde ezpatadantzaris, makildantzarisy zorguindantzaris disputaron los premios establecidos. El Martes de Carnaval, a las 4,30 de la tarde, desde el local social Euskal Billera sacó una gran carroza en recuerdo del Entierro de la Sardina precedida por otra en la que iba la Bella Easo “radiante en su hermoso trono, entre la luz multicolor de la bengalas de las que se hizo verdadero derroche”

Al filo de la media noche llegó la comitiva a la Plaza de la Constitución, llevando tras de sí a todos los que a esta hora transitaban por las calles, que no eran pocos. Se dispuso la comitiva en semicírculo y entre la multitud de cohetes se elevaron varios globos, en el último de los cuales machó como único viajero, una triste sardina que tomó rumbo al Noroeste. Fue despedida con grandes aclamaciones. Luego se procedió con toda solemnidad al rito de quemar en el fuego sagrado a otra gran sardina de cartón que era llevada en la comparsa. Sus tristes despojos fueron devorados por las llamas a los acordes del “Iriyarena” , que resonaron solemnes en los ángulos de la parte vieja.

Para celebrar con toda garantía de éxito esta fiesta, Euskal Billera consiguió, lo que era muy difícil, “permiso para cerrar con maromas y estacas la Plaza de la Constitución con el fin de desarrollar la Comparsa de Iñudes, romería carnavalesca, aurresku, cross country y retreta, que todo eso organizaba”.

Al año siguiente, 1925, Euskal Billera siguió sacando a la calle la Comparsa de Iñudes dentro del programa festivo de Carnaval.

Tenemos noticias de las fiestas que organizó Euskal Billera durante los Carnavales del año 1927:

“A las diez de la mañana el disparo de una multitud de cohetes y chupinazos anunció que, a las doce de la noche, llegaría a la isla Santa Clara el yate “Jean de Billazak” , transportando a bordo a S.M. El Carnaval y varios cientos de fieras que serían desembarcadas el Domingo de Carnaval, a las 10,30 de la mañana, en el muelle.

A las diez de la mañana el disparo de una multitud de cohetes y chupinazos puso en conmoción al vecindario donostiarra, que reconocía en ellos la señal convenida para anunciar la venida de Su Majestad. En el puerto fue recibido por la banda Unión Bella Iruchulo y más de trescientos individuos disfrazados.

A pesar de la difícil travesía,  motivada por el fuerte oleaje, el Carnaval, un simpático chaval que tomó  su papel en serio, bajo dosel y vestido con propiedad, algo así como el rey de bastos con la porra, hizo su entrega en el muelle sobre una gabarra de obras públicas, remolcada por la canoa del práctico mandada por éste, don Benito Beorlegui, y el Maestro de Bahía, don Pedro Andonaegi.

Esperaban en la dársena los socios de Euskal Billera, entidad organizadora de la fiesta junto al real Club Naútico, y todos juntos formaron la comitiva : cuatro cabezudos, tres heraldos, nueve gastadores disfrazados de mariposas, tambores y barriles, disfrazados de chinos, banda de música vestida de pierrots, grupo de figuras grotescas  representando animales : tigres, osos, cerdos, burros, camellos, gorilas, panteras, monos, ratas, perros, gatos, gallos, peces, langostinos….carrosza de S.M. el carnaval con alegoría de todas las comparsas koskheras y, cerrando el desfile, grupo de turistas. Recorrieron las calles Igentea, Hernani, Andia, Miramar, Avenida, Oquedo, Alameda, San Juan y Fermín Calbetón.

 

Alas siete de la tarde se organizó la Retreta y por la noche en Euskal Billera se celebró el banquete oficial presidido por el alcalde interino, Don Luis Peña; el presidente de la Comisión de Fomento, Señor Pérez Egea; el ex alcalde, Señor Uhagón, y la directiva de la Sociedaden cabezada por su presidente Don Mauricio Echániz quien lamentó que “algunos elementos no sepan consevar las tradiciones y solo se ocupen de obstaculizarlas”.

A lo largo del tiempo los socios de Euskal Billera han seguido estando presentes en la Comparsa de Caldereros, tanto a título individual como representando a la Sociedad, máxime cuando apartir de 1972 son grupos en su mayoría procedentes de Sociedades Populares.

Iñaki Ibero fue “Jefe de Tribu” desde 1972 hasta 1997, el tiempo más largo desde la creación de la Comparsa en 1884.

Siguiendo con su tradición de adaptar las fiestas populares donostiarras al mundo de los niños, y ya en tiempos más recientes, debe hacerse constar la Comparsa de Caldereros Infantiles organizada la tarde del primer domingo de febrero con Campamento en la Plaza Constitución, últimamente en colaboración con la Ikastola Jakintza.

En el Centenario de la Comparsa de Caldereros. Por primera vez, “Euskal Billera” saca los “Caldereros Infantiles” dirigiendo Asier Hernández Landa.

Por lo que afecta al Carnaval propiamente dicho, Euskal Billera participó en la primera cabalgata del año 1979 y lo siguió haciendo hasta 1986. A la vista del cariz que iba tomando el Carnaval, Euskal Billera dejó de participar, casi a la par que otras muchas comparsas, el año 1987.

Durante los años que participó, consiguió los siguientes premios:

1983: Mención especial a la Mejor Comparsa.

1884: Tercer premio en la categoría de Comparsas Medianas.